
Atrae Su presencia con tu adoración y hambre de Él. Nadie debería decirte cómo adorar, ni instruirte para levantar tus manos o poner palabras en tu boca. Es como decirle a un esposo que tiene que decirle a su esposa que la ama.
No podemos entender la gloria si no entendemos primero la fe y la unción. La batalla que los predicadores siempre tenemos es introducir a la gente en la presencia de Dios. Ya en la presencia no hay batalla. Ya estamos rendidos.
1. La Fe
La fe es un acto voluntario basado en nuestro conocimiento o convicción. Es la entrada legal a lo invisible o al ámbito sobrenatural. Es la llave para operar y trabajar en el ámbito eterno. Es la habilidad del creyente para creer algo que no es razonable. La fe es AHORA y requiere una revelación presente. Usted no puede tener una fe presente sin una revelación presente. Hoy no vemos milagros en la iglesia porque los milagros ocurren en el AHORA, no ayer. La mayoría de las decisiones que tomamos están basadas en el tiempo, no en la fe. Si no es ahora, no es fe. La fe es un requisito previo para entrar en la gloria. Mucha gente quiere entrar en la gloria pero ni siquiera sabe qué es la fe. En esencia, es la sustancia del mundo espiritual.
2. La Unción
La unción es un aspecto del poder sobrenatural de Dios que nos llena de poder para cumplir el propósito y llamado aquí en la tierra. Es uno de los aspectos de Su poder operando a través de nosotros. Cada uno de nosotros ha recibido por medida. Nos necesitamos unos a otros porque tenemos las medidas que otros no tienen, y viceversa.
La gloria de Dios es la presencia manifestada de Dios mismo. Es el ámbito de la eternidad. Es la eternidad revelada, sin límites o restricciones. Es la atmósfera de Dios mismo. Cada manifestación es de la naturaleza y carácter de Dios mismo. No es Suponer operando a través de nosotros, sino que es Dios mismo haciendo Sus obras.
Hemos limitado a Dios porque pensamos que Él tiene que hacer Su trabajo a través del ser humano. Si bien esto es verdad en la unción y en la fe, en Su gloria Él trabaja por Su propia iniciativa. Está más allá de la fe y la unción. Es Dios mismo, en todos Sus atributos y majestad.
Cuando Dios hace un milagro en ti sin que tengas la fe para creerlo o la unción para manifestarlo, es Dios mismo tocándote directamente. Yo he estado en reuniones donde, sin yo siquiera tocar a nadie, han sucedido milagros tras milagros. No tenía nada que ver con mi fe, unción o dones, sino con la gloria de Dios.
Fe, unción, y gloria…
La fe no es la unción; la unción no es la gloria; y la gloria no es la fe.
1. La fe pone demanda sobre la unción de un hombre.
Cuando se ejerce fe, esto atrae la unción y jala del manto. La fe y la unción trabajan juntas. Cuando vas a un servicio, jala del manto del hombre de Dios. Ha habido momentos en que he querido terminar un servicio pero no pude porque la gente estaba jalando del manto. Su fe me estaba jalando. Si viniste atormentado, ¡jala! Hay una unción para milagros en el manto de este ministerio; ¡pon demanda en la unción! Muchos de ustedes pararon de recibir de sus pastores porque se familiarizaron con sus mantos y dejaron de jalar. ¡Comienza a jalar la transformación y los cambios! Dios te ha sellado y te ha marcado para tener una experiencia con la gloria!
2. La Gloria de Dios pone la demanda en Dios mismo.
¿Quieres una porción de Dios o a Dios mismo? En la unción el hombre es visto. Desafortunadamente, la gente mira al hombre como el que tiene la gran unción pero cuando Dios usa la humanidad la gente se equivoca y comienza a idolatrar al hombre. ¡En la gloria, Dios demanda que lo miremos a Él! Mucha gente sabe cómo extender la mano al manto pero no sabe cómo recibir directamente de Dios. No pongas a Dios en una caja. Por la fe, toma lo que es tuyo directamente de Dios. Dios quiere introducirte en la gloria Él mismo hoy.
Unción vs. gloria
- La unción nos fue dada para sanar al enfermo, en la gloria de Dios, la enfermedad es ilegal. Hay una inmunidad sobrenatural dada en la presencia de Dios. Estamos adictos a la unción del hombre. Sí, la unción es de Dios pero puedes salir de allí e ir directamente a Él.
- En la unción, Cristo es el sanador. En la gloria, Él es nuestro creador. ¡Lo necesitamos como ambos!
- En la unción, trabajamos. En la gloria, descansamos.
- La unción fue dada para cortarle la cabeza a los gigantes. En la gloria, los gigantes no entran.
¿Cómo hacemos la transición de la unción a la gloria?
Por muchos años, oré y ayuné por milagros creativos y aceleración espiritual pero nada sucedió. Un día, Dios le habló a mi esposa para que orara por mí porque Dios quería llevarme a una nueva dimensión. Mi entrada a esta nueva dimensión fue dada a luz por mi esposa en la intercesión. El mayor nivel de fe que puedes tener es dejar que Dios sea Dios.
La gente quiere controlar todo en el servicio y Dios no puede ser Dios en esas condiciones. Déjalo hacer lo que Él quiera hacer en tu vida y en la vida de tu iglesia. Es el mayor nivel de fe que puedes tener. Dios ha querido llevarte a un nuevo nivel por mucho tiempo pero no tienes el hambre para eso. La razón por la que Dios me llevó a esta nueva dimensión fue mi hambre por Su presencia y la gloria de Dios. A mí no me preocupa lo que la gente piense de mí; yo estoy hambriento y sediento de Dios. Yo estoy cansado de los predicadores que tienen un gran ego que quieren el centro de la atención. ¡Dios quiere ser visto!
Muchos pastores no saben lo que es entrar en la presencia de Dios. Pastor, ¿cuándo fue la última vez que lloraste en Su presencia? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste quebrantado? ¡Has endurecido tu corazón! Deja que Dios penetre en ti. ¡Abre tu boca y clama a Él otra vez!
La gente que atraviesa crisis hoy es la gente que no hizo la transición cuando Dios lo quería. Algunos ministerios ya no están en televisión porque querían seguir en la unción pero Dios quería llevarlos a la gloria. Ahora mismo, toma la decisión de soltar y dejar que Dios sea Dios.
Toma la decisión de darle a Dios Su lugar. ¡Deja que Él sea visto! Si tienes que llorar o clamar como un loco, ¡hazlo! Humíllate otra vez ante Dios y búscalo hasta que ya no seas el mismo. Dios quiere desatar Su gloria. Jesús predicó el reino, el poder y la gloria. La gloria es el movimiento de Dios. ¿Dónde te estancaste? ¿A qué te has conformado? Necesitas tener hambre y sed de Dios otra vez. Necesitas la pasión por las cosas nuevas que Dios tiene si estás dispuesto a tomar la decisión. ¿Quieres el don del hombre o Su presencia?