
Muchas veces nos preguntamos porque nuestros propósitos son plenos y victoriosos por el simple hecho de pensar que Dios está con nosotros, pero no es lo mismo invitar a Dios a nuestros propósitos que dejar que Dios nos lleve a sus propósitos, en nuestros propósitos normalmente nos toparemos con adversidades, problemas, enfermedades y situaciones difíciles y Dios nos ayuda a pasar una tras otra prueba, pero cuando tu le dices a Dios llévame a tu propósito que has preparado para mi, entonces en sus planes hay éxito, bendición, prosperidad, sanidad y victoria.